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lunes, 16 de julio de 2012

Relato - Veinte Segundos

¡GANADOR del CONCURSO semanal de RELATOS de la página Extravaganzia!

Jejejejejejejeje, como ya he explicado en anteriores ediciones, no es que sea un certamen de golosos premios y suculentos beneficios, pero hay un grupo con numerosas virtudes y talentos y me honra quedar primero de esta edición.

Se trata de un cuento de 300 palabras, en el que debían estar contenidas las expresiones: cristal - matizar - silencio. Para vuestro deleite y disfrute, lo cuelgo:

VEINTE SEGUNDOS

"Veinte segundos. Quizá veinticinco. Treinta a lo sumo y estará muerto. Su cabeza se estrellará contra el cristal del coche, fracturándose y salpicando la tapicería de sesos y sueños. Probablemente su cuello se quebrará con un crujido, y su espalda se retorcerá en un escorzo imposible. Debió ponerse el cinturón, aunque en realidad hubiera dado lo mismo.
No le da tiempo a arrepentirse de haber salido tan temprano. Podía haberse vuelto la noche anterior, más descansado, pero decidió quedarse y regresar a la ciudad por la mañana. En realidad ya no importa. No podía haberse salvado. Hay quien dice que cuando te llega, te llega.
Antonio no es de esos. Él no cree en esas cosas del Destino ni del porvenir. Pero eso no evita que durante unas milésimas de segundo piense en lo cerca que ha estado de no encontrarse allí en ese preciso momento.
Mientras el coche se precipita al vacío comprueba que lo que decían es cierto. No le sorprende. No es un tipo que se asombre con facilidad.
Ve imágenes, destellos de su vida, fogonazos absurdos e inconexos, sucesos matizados, distorsionados, manchas de un pasado mitad real mitad inventado. Caras que le sonríen entre brumas, sacudidas por el viento que entra por la ventana fragmentada de su coche. Son fotografías mudas, testigos silenciosos de una biografía cortada abruptamente.
De pronto escucha una melodía, suave y dulce. Con una cadencia delicada, que va bajando de tono. No tiene que ver con las imágenes que se le aparecen ante los ojos, enturbiando la visión del río, allá abajo. Va a su ritmo, sonando en su cabeza como la banda sonora de su vida.
El coche golpea el agua con un estallido de espuma y sangre.
Luego sólo queda el silencio.
(299 palabras)"

Y esta es mi recompensa, una vitrina hecha ex-profeso por Rosario, gurú y maestra, y el pensar que a mis compañeros/as les ha gustado el relato. Ahí es nada. Eso sí, no me preguntéis el por qué.


lunes, 30 de enero de 2012

Relatos Narrados

Llevo tiempo participando en una página de internet donde, semanalmente, se concursa presentando relatos sujetos a ciertas normas. Muchas veces es simplemente incluir tres palabras que escoge el ganador de la edición anterior. Es un espacio para no profesionales, pero donde he encontrado historias muy curiosas, gente muy ingeniosa y motivación para imprimirme cierta disciplina de escritura. Pese a quien pese.

Puedo decir que me esfuerzo por alcanzar las mieles del éxito, pero que rara vez lo logro. Que me implico comentando y analizando los ejecicios de mis compañeros, con los que no siempre comulgo. Que me engancho a los puntuajes, como en uno de esos mediocres concursos televisivos, pero que no soy lo riguroso que me gustaría. Puedo decir muchas cosas, pero prefiero invitaros a conocer este lugar.

http://extravaganzia.ning.com/

Esta semana ha sido especialmente divertido, ya que hemos tenido que narrar, oralmente, el texto remitido por un compañero, cuya identidad desconocíamos, al tiempo que nuestra propia obra era leída por un ajeno. Los resultados han sido variopintos.

Os pongo el enlace a mi relato, narrado por una compañera:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Gk16ajdb3cc

Y al que yo he grabado y editado, sobre un texto que no era mío:

http://www.youtube.com/watch?v=LyH0yqKaSuk&feature=youtu.be

Interesante, sí. Veremos qué más nos depara este ejercicio de creación al que me someto semanalmente. Si os portáis bien, un día os cuento más.

Ah, por si hay algún curioso: no, no he ganado tampoco esta vez. Ni lo merecía.